La crisis del debate público (I).

T.A

Hace un periodo considerable que no escribo en este sitio blog no por falta de temática sino por carencia de inspiración. Hoy, curiosamente, Día de la Hispanidad me dispongo a vomitar una reflexión que lleva mucho tiempo oprimiéndome el pecho: El riesgo que corre el debate público en la actualidad.

Sí, lo sé. El Día de la Hispanidad, Día de la Raza o el Día del Golpe Tremendo que se ha pegado un paracaidista. Lo que queráis pero, quizás que se  conmemore este episodio nacional en la historia del Estado español  ha sido el aliciente que me ha llevado a escribir esta entrada porque, realmente, no me gusta lo que está pasando. Ni esa parte de patriotas carcas exaltados ni ese sector de la nueva wave de la izquierda modernista (sí, modernista. No moderna) que pone gran empeño en censurar las opiniones contrarias a las reflejadas en su manifiesto giliprogre. (Obviamente, no me refiero al Comunista o la Unión Obrera de Tristán porque dudo mucho que se hayan molestado en googlear los nombres de Marx, Flora Tristán o, incluso Emma Goldman por citar alguna figura destacada).

En esta entrada me voy a centrar exclusivamente en el segundo sector. De los primeros he escrito larga y tendidamente en muchas entradas. Son unos patriotas exaltados que solo ven con buenos ojos la aplicación del 155 en Cataluña, la vuelta a los fueros y a un sistema de administración local etc. Quiero criticar a ese sector de la izquierda modernista que va de guerrera por la justicia social, que se abandera de todas las causas que son trending topic, desde les “gallines” hasta “soy feminista porque no me depilo” (No es broma, lo dijo Rebeca, una profesora que impartía Lengua y Literatura en el instituto al que iba) y “no te preocupes, baby, soy aliado feminista. Mándame nudes”. Paréntesis ¿no os da la sensación a vosotras/os/es/xs –ya sabes, no quiero vincularos a un género con el que no os sentís identificados- que el término “aliado” no tiene un significado consistente? Ya sabes, un día se levantan con un bando y otro día con el otro cual Italia durante la Gran Guerra.

En fin, este no es el tema. Lo que me da miedo es el riesgo que corre el debate público desde que estos guerreros de la justicia social han monopolizado  las redes sociales con un mensaje que desvirtúa y tergiversa tanto la realidad como los hechos objetivos. Por ejemplo, escriben hilos kilométricos en Twitter donde disertan sobre la importancia que tiene la libertad de expresión y condenan los parches de nuestro sistema democrático (que los tiene, y muy profundos) pero después quieren censurar ciertos comentarios o ciertos actos políticos de agrupaciones políticas que son contrarias a su pensamiento. ¿No se dan cuenta que lo que consiguen es reforzar una posición victimista? ¿No se dan cuenta que así muere el debate público y que, con estos comportamientos totalitarios, están resurgiendo fuerzas del espectro ideológico reaccionario que quedaron sepultadas durante la Transición? ¡Cuánta falta de auto-crítica y cuanta hipocresía! Más pensamiento crítico y menos contenido vacío.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s